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"Antes de que nos presentasen y de que nos hiciésemos amigos, me habían comentado que Ramiro había estudiado arquitectura en la “Escuela de Oporto”. Ya había visto en catálogos imágenes de su ocupación física de lugares que datan de esa época y que para la mayoría de nosotros pasarían desapercibidos. Y todos estos años que llevo siguiéndole, tanto a él como a su trabajo, creo que continúa estudiando con un compromiso ejemplar como artista-arquitecto, apoyándose en metodologías minuciosas para convertir la teoría en práctica.
De hecho, considero que Ramiro "delira" arquitectura. Delirar arquitectura y habitar ese delirio, enfrentándose a él, es, en el sentido que aquí le doy, invocar de un modo libre y compulsivo, referencias históricamente dispares, reorganizarlas y darles nuevos significados. Es aquí donde ubico mi reflexión sobre el trabajo de Ramiro. Él abarca simultáneamente tanto la historia de la construcción: las estructuras erigidas en el suelo, en vertical, en su vertiente útil y residencial, como la de la "piel", término que se aplica, por supuesto, tanto a nuestra dermis como a los revestimientos externos de los edificios, decorativos y estandarizados."
ISABEL CARVALHO
Fragmento del texto de la exposición
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